Al cumplirse trece años de aquel histórico 13 de marzo de 2013, el recuerdo de la fumata blanca y el primer saludo de Jorge Mario Bergoglio como el Papa Francisco cobra una relevancia especial en Argentina. Aquel nombramiento no solo marcó un hito para la Iglesia Católica al ungir al primer pontífice latinoamericano y jesuita, sino que inició un liderazgo centrado en la “cultura del encuentro” y la atención a las periferias. Esta impronta pastoral, que cumple más de una década de vigencia, se traduce hoy en gestos concretos de urbanismo social en Lomas de Zamora con la reciente inauguración del Boulevard Papa Francisco.
Este nuevo parque lineal, situado estratégicamente en la intersección los barrios de Albertina y Lamadrid, funciona como un puente físico y simbólico entre dos comunidades . La importancia de este espacio público radica en su capacidad de transformar lo que antes era un área degradada y un foco de contaminación en un pulmón verde de casi nueve mil metros cuadrados. Al recuperar este territorio para el uso común, el municipio no solo rinde homenaje al mensaje del Papa sobre el cuidado de la “casa común”, sino que garantiza el derecho a la recreación y el deporte mediante infraestructuras modernas de calistenia, canchas multideportivas y áreas de juegos.
La consolidación de este boulevard en una zona crítica de Lomas representa una mejora directa en la calidad de vida y la seguridad de los vecinos de Albertina y Lamadrid. Al integrar iluminación LED y forestación nativa, el espacio público deja de ser un lugar de paso para convertirse en un centro de convivencia que materializa los valores de fraternidad que Francisco promueve desde el Vaticano. En este aniversario, la figura del Papa se hace presente en el barrio no solo a través de la fe, sino en la realidad tangible de un entorno renovado que invita a la comunidad a fortalecer sus vínculos cotidianos.

