En una jornada marcada por la integración comunitaria y el espíritu deportivo, se llevó a cabo una nueva edición del torneo relámpago de fútbol “Copa Merenderos”. La actividad comenzó puntualmente a las 10:00 horas y contó con la entusiasta participación de diez equipos integrados por chicos y chicas que representaron a diversos merenderos e instituciones locales. La competencia no solo sirvió como punto de encuentro para el talento deportivo infantil, sino también como un espacio de contención y celebración para los barrios participantes.

A lo largo del día, las familias y participantes pudieron disfrutar de una propuesta integral que fue mucho más allá de lo estrictamente deportivo. Quienes asistieron tuvieron a disposición un stand de salud con atención y controles preventivos, mientras que a las 11:00 horas la jornada se llenó de color y música con un show cultural en vivo. Además, compartieron un reconfortante guiso de arroz con pollo durante el almuerzo y culminando el encuentro con una merienda.
En el plano estrictamente competitivo, el torneo tuvo emociones de principio a fin gracias al compromiso y esfuerzo de cada uno de los planteles. Tras una serie de partidos vibrantes disputados en un marco de juego limpio, el equipo del Merendero Semillas de Corazón se consagró campeón y alzó la ansiada copa. Por su parte, la escuadra del Polideportivo Evita se quedó con el merecido segundo lugar, llevándose las medallas y el reconocimiento de todos los presentes.
Este despliegue fue posible gracias a un trabajo transversal e interdisciplinario que involucró a múltiples áreas municipales y sociales. Las secretarías y direcciones de Deportes, Salud, Desarrollo Social, Juventud y Participación Ciudadana unieron esfuerzos junto al Centro de Gestión Municipal (CGM) Albertina para coordinar la logística, los espectáculos, la salud y la logística gastronómica que hicieron del evento un éxito rotundo.
La “Copa Merenderos” volvió a demostrar el rol fundamental que cumplen el deporte, el Estado y las instituciones de barrio cuando se unen en pos de la inclusión. Eventos de esta magnitud no solo premian el rendimiento en la cancha, sino que fortalecen los lazos comunitarios, cuidan la salud de las infancias y garantizan jornadas inolvidables de recreación y compañerismo para las familias de la zona.

